Felanitx conserva un rico patrimonio arqueológico repartido por todo su territorio. Talayots, poblados de casas naveta, cuevas y otros restos nos permiten acercarnos a gran parte de la prehistoria de Mallorca y entender cómo vivieron, habitaron y transformaron este paisaje las comunidades que nos precedieron.
La Ruta Arqueológica de Felanitx es fruto de muchos años de investigación y de una manera de entender la arqueología que va más allá del estudio científico: conocer el patrimonio, conservarlo y hacerlo accesible para que pueda ser compartido y disfrutado por todos.
Su origen está estrechamente ligado al Proyecto Closos, iniciado en 1996 con las excavaciones arqueológicas de los Closos de Can Gaià. A lo largo de casi tres décadas, este proyecto ha combinado investigación, protección y divulgación, a la vez que ha contribuido a acercar la prehistoria de Mallorca a la sociedad. Con los años, esta mirada se ha extendido más allá de los Closos, con el estudio y la recuperación de otros yacimientos del municipio.
De este recorrido nace la Ruta, que conecta cuatro espacios especialmente significativos: la Cova II de sa Mola d’en Bordoy, Can Roig Nou, los Closos de Can Gaià y Es Rossells. Cada uno nos muestra una realidad diferente y, en conjunto, nos permiten recorrer una parte importante de la prehistoria de Mallorca a través de sus espacios funerarios, poblados y grandes construcciones monumentales.
Pero la Ruta no quiere ser solo un itinerario entre yacimientos. Es también una invitación a caminar por el territorio, observarlo y mirar el paisaje de Felanitx con otros ojos. Los restos arqueológicos forman parte de este paisaje y nos ayudan a entender cómo ha sido habitado y transformado a lo largo del tiempo.
Acercar este patrimonio a la sociedad es también una manera de protegerlo. Por eso, la Ruta apuesta por un acceso respetuoso a los yacimientos, por la divulgación del conocimiento generado por la investigación y por una experiencia que permita conocer, comprender y disfrutar de nuestro pasado.
Porque solo aquello que conocemos puede llegar a ser realmente valorado, compartido y conservado.