Can Roig Nou conserva una de las casas naveta más singulares de Mallorca. Construida durante la Edad del Bronce, está formada por tres cámaras adosadas que comparten los muros centrales. A pesar de sus reducidas dimensiones, el conjunto destaca por la monumentalidad de los bloques de piedra, el buen estado de conservación de algunas estructuras y las pistas que nos ofrece sobre cómo evolucionaron estas viviendas a lo largo del tiempo.
La cámara central (1) es la mejor conservada. Sus muros superan los 2,5 metros de altura y podrían haber alcanzado originalmente los 3 o 3,5 metros. En el interior veréis también un muro transversal que divide el espacio, resultado de las reformas que sufrieron estas construcciones durante los siglos en que estuvieron en uso.
Fijaos especialmente en el muro del fondo. En un punto determinado se estrecha, un cambio que los investigadores interpretan como una posible evidencia de la existencia de un altillo o primer piso, probablemente sostenido con vigas de madera. Es uno de los elementos más interesantes y singulares de Can Roig Nou.
A la derecha encontraréis la cámara este (2). Sus muros no conservan tanta altura, en parte porque el muro exterior se reutilizó en época moderna para construir una pared seca. Aun así, todavía podréis observar algunos bloques de dimensiones impresionantes y, al igual que en la cámara central, un muro transversal que separa la zona del ábside del resto del espacio.
La cámara oeste (3) es la más difícil de identificar, ya que fue destruida en tiempos recientes para reaprovechar su piedra y ampliar la zona de cultivo. Hoy solo se conservan algunos bloques de la primera hilada del ábside.
Las tres cámaras tampoco se construyeron necesariamente al mismo tiempo. Las investigaciones indican que la central y la oeste serían contemporáneas, mientras que la cámara este se habría añadido posteriormente. Esto nos muestra un edificio que creció, se transformó y se adaptó a las necesidades de las personas que lo habitaron. Más allá de la arqueología, Can Roig Nou permite también acercarse al paisaje rural y a las actividades tradicionales que todavía hoy dan vida a la finca.
Can Roig Nou se encuentra muy cerca de la aldea de Son Mesquida, junto a las casas de la finca del mismo nombre. El acceso más sencillo es desde Son Mesquida, por el Camí de ses Pedreres y, después, por el Camí de Can Roig. Podéis dejar el vehículo en la zona de aparcamiento indicada junto a las casas y continuar hasta el yacimiento siguiendo la señalización.