Es Rossells conserva uno de los conjuntos más monumentales de la prehistoria de Felanitx. Una gran muralla ciclópea rodea un poblado de casi 7.000 m² y convierte la visita en una oportunidad excepcional para entender cómo las comunidades de la Edad del Hierro organizaban, protegían y representaban su espacio.
La muralla, de planta aproximadamente ovalada, está construida con enormes bloques de piedra colocados en seco, sin argamasa. En algunos sectores, especialmente en la fachada oeste, todavía se puede apreciar la calidad de la construcción: grandes piedras encajadas con precisión y tramos que superan los 2,5 metros de altura. Más que una simple barrera, esta obra monumental delimitaba el poblado y marcaba de forma muy visible la frontera entre el interior y el exterior.
Os aconsejamos iniciar el recorrido por el portal oeste (1), el más monumental de los tres accesos originales conocidos. Atravesarlo permite entender que entrar en el poblado no era un gesto cualquiera: los portales eran espacios de paso y de control, diseñados para regular la relación entre la comunidad y el territorio que la rodeaba.
Una vez dentro, seguid siempre el itinerario indicado. La vegetación que ocupa buena parte del recinto contribuye a crear una atmósfera muy especial, pero también hace que algunas estructuras sean más difíciles de identificar.
Durante el recorrido pasaréis junto a los posibles restos de un talayot (2), posteriormente transformado y reutilizado como horno de cal. Esta superposición nos recuerda que Es Rossells no quedó abandonado e intacto después de la prehistoria: el espacio siguió siendo utilizado y transformado a lo largo de los siglos.
Más adelante llegaréis al portal noreste (3). Su largo pasillo y las estructuras que se adosan a él muestran hasta qué punto los accesos formaban parte de la organización del poblado. No eran simples aberturas en la muralla, sino espacios pensados para ordenar y controlar la entrada y la salida.
A poca distancia encontraréis los restos de un posible santuario postalayótico (4). Su presencia nos recuerda que el interior del recinto no estaba dedicado únicamente a la vida cotidiana: algunos espacios podrían haber acogido también prácticas rituales y momentos de encuentro comunitario.
Pero Es Rossells es más que el poblado que hoy podemos recorrer. En la misma finca se han documentado otros restos —navetas, cuevas y diversas estructuras arqueológicas— que muestran una ocupación mucho más larga del territorio, desde la Edad del Bronce hasta, como mínimo, época romana.
Recorrer Es Rossells es, por tanto, entrar en un paisaje arqueológico complejo, construido y transformado durante siglos, en el que conviven vivienda, defensa, ritual, memoria y usos posteriores.
Es Rossells se encuentra en un entorno rural, a unos 4,3 km de Cas Concos des Cavaller. El acceso se realiza por el Camí des Mussol y se puede llegar en coche o en bicicleta. Una vez dentro de la finca, hay que continuar a pie siguiendo la señalización hasta el poblado, en un recorrido de aproximadamente 12 minutos.
Importante: la visita a Es Rossells requiere siempre inscripción previa, ya que el acceso a la finca se realiza mediante un código. Actualmente las visitas aún no están habilitadas. Cuando el sistema esté operativo, la inscripción y el acceso podrán gestionarse desde esta misma web.
Al finalizar la visita, recordad dejar bien cerradas las barreras y los candados.